
Creo que debo calificar como una feliz coincidencia mi participación en dos eventos seguidos, cuya finalidad es la de apoyar el trabajo de los profesores de matemática de educación media. Feliz para mí, por supuesto, en tanto la experiencia me puso en contacto con una realidad de la que solo me llegaban referencias. Nuestro problema educativo es de magnitudes colosales, pero solamente podemos intervenir en él desde nuestras peculiares, particulares y reducidas comarcas de influencia. Durante mucho tiempo he sido parte de un colectivo, cuyos problemas específicos (nada sencillos ni escasos) parecen dificultarle la dedicación a asuntos que tendrían que llamar su atención de manera obligatoria; después de todo, la labor del docente universitario se define en términos de docencia, investigación y extensión, de las cuales la primera parece ser la única tomada relativamente en serio. A la extensión pertenece la búsqueda del contacto de la universidad con su medio ambiente. En todas las áreas de docencia la queja acerca de la formación de los bachilleres es demasiado generalizada para no ser ruidosa. Pero, contradictoriamente, es queja sorda: hacia adentro, inmóvil, inerte. El contacto con el profesor de educación media está ausente; son igual de desconocidas tanto sus fortalezas como sus debilidades; es un colega que ignoramos y que nos ignora.

Afortunadamente empiezan a soplar vientos en contra de esta situación. En la entrada anterior comenté acerca de la Escuela Venezolana para la Enseñanza de la Matemática, que ya lleva diecisiete ediciones en Mérida. Barquisimeto abre ahora un tímido intento de acercamiento con el Taller Centro Occidental "Matemática para la Educación Media", que podría ser la semilla de un trabajo similar al de los merideños... bastante falta están haciendo esfuerzos de esta naturaleza, de manera que no se trata de una actividad redundante ni mucho menos. Se acaba de realizar el primero de estos talleres del 25 al 27 de septiembre próximo pasado, en la sede del INCES de Barquisimeto. Tuve el honor de ser invitado a participar y me gustaría antes de comentarlo hacer algunas observaciones sobre lo recogido (en ambos eventos) con la conversación entre docentes.
Necesidad de aprender a demostrar. Esta fue una de las cosas que más me impactó en las conversaciones: algunos profesores (no pocos de los abordados) asumen que no conocen la herramienta fundamental del trabajo matemático y que necesitan entrenamiento para ello. De este grupo, un cierto número tiene formación (¿la tiene?) específica en el área; egresaron de pedagógicos o facultades de educación con mención matemática. Otro grupo proviene de sectores profesionales ajenos que asumieron la docencia en matemática como una manera de no formar parte de las estadísticas de desempleados del país. Uno pudiera justificar la necesidad de este segundo grupo y además aplaudir su honestidad al intentar ponerse a tono con la responsabilidad asumida por accidente. El primer grupo, sin embargo, me es más difícil de analizar; lo único que me atrevería a decir es que no tiene justificación la presencia del problema dentro del grupo, pero no tengo elementos para ahondar en detalles.
La figura del protector del estudiante. O un nombre parecido: se trata de un funcionario docente que "protegerá" a los estudiantes de los abusos cometidos (sobre todo en materia de evaluación) por los docentes. Una especie de "defensor del pueblo estudiantil" dentro de los propios institutos educativos. Me hizo recordar a Luis Beltrán Prieto Figueroa, quien detestaba la denominación de facilitador que algunos quieren endilgar a los docentes. Argumentaba el viejo Prieto (lo escribo con el más profundo cariño) que antes de facilitador, el docente debe ser un dificultador y exponía lo siguiente: una madre no enseña a un hijo a caminar teniéndolo agarrado de la mano, sino soltándolo para que la dificultad de la tarea lo impulse a la solución del problema. Un ejemplo de esos que solo se le ocurren a los grandes maestros. La sección paternalista de nuestra educación media concibe al estudiante como tan carente de criterio propio, que ni siquiera es capaz de enfrentar una eventual o frecuente presencia de docentes abusadores.
La tiranía del tiempo y los programas. Según los docentes este elemento atenta contra cualquier intento de creatividad: se debe llegar al final con un balance de "lo cumplido", aunque "lo cumplido" nada tenga que ver con lo aprendido por los estudiantes.
La presión de los departamentos de evaluación. En plena relación con el punto anterior. Algunos "evaluadores" -sin ningún tipo de conocimiento acerca de las materias específicas- intervienen la actividad de los docentes decidiendo incluso acerca de la dificultad de los estudiantes para entender algún tema particular. Si el docente decide una línea de acción para dictar algún contenido, esa línea de acción debe ser "supervisada" por el "evaluador", quien tiene la última decisión. A lo mejor este mismo "evaluador" es un "protector del estudiante".
Las infinitas evaluaciones. Sigue en la misma línea. El objetivo final es lograr un 100% de aprobación, con o sin conocimiento por parte de los estudiantes. Parece que en el bachillerato lo más difícil es salir reprobado.
La presión de padres y representantes. Aunque parezca mentira, por algún particular milagro muchos padres y/o representantes tienen la capacidad de decidir las materias o contenidos que son antipedagógicos o contraproducentes para sus pobres críos. Sobre esto puedo contar una anécdota personal que tiene que ver con la primaria de mi hijo menor, pues una de sus maestras fue protestada por enseñar en cuarto grado la criba de Eratóstenes, ya que algún pedante hermano comentó que había visto este contenido en una materia universitaria. Para quien no lo sepa, la criba de Eratóstenes consiste en contar de dos en dos, luego de tres en tres, luego de cinco en cinco, etc.
La lista anterior es somera pero abultada en cuanto a paternalismo. El profesor de educación media la incluye dentro de un amplio hándicap en el que no hemos mencionado situaciones de presiones laborales, de falta de protección social, bajos salarios y un largo etcétera. Sin embargo, a pesar del amplio hándicap, todavía hay buena parte de estos docentes que se sienten motivados a la participación de eventos como el que reseñamos.

El I Taller Centro Occidental "Matemática para la Educación Media" surge como producto de la iniciativa de un conjunto de matemáticos de la Escuela de Ciencias Universidad Centroccidental "Lisandro Alvarado" (UCLA), liderados por Neptalí Romero, Alexander Carrasco, Freddy Giménez y Ramón Vivas. Según los propios organizadores: ".. éste ha resultado ser la primera experiencia de esa naturaleza realizada en la región; ella forma parte del programa que un grupo de matemáticos de diversas universidades nacionales vienen desarrollando en el marco del Proyecto Nacional Simón Bolívar mediante el proyecto 'Diseño y formulación de un programa de postgrado, con carácter incluyente y alcance nacional, para la formación profesional de docentes que dictan matemática en el subsistema de educación media', el cual está destinado fundamentalmente a apoyar el fortalecimiento del desempeño profesional, con énfasis en la actualización y formación matemática apropiada, de los docentes que dictan cursos de matemáticas en la educación media venezolana."
Y añaden: "A esta primera edición concurrieron 78 profesionales que se desempeñan como profesores de matemáticas en varias instituciones de educación media de los estados Lara, Portuguesa y Yaracuy. La programación académica se realizó por cuenta de los matemáticos y profesores universitarios: Alirio Dávila, Víctor Carucí, Douglas Jiménez, Luz Rodríguez, Neptalí Romero y Bladismir Ruiz, quienes abordaron aspectos propios de la matemática en la educación media que incluyó temas relativos a: ecuaciones cuadráticas, estadística, números irracionales, objetos fractales, semejanza de figuras geométricas y trigonometría; adicionalmente fueron presentados lineamientos generales y metodológicos del programa de postgrado que prontamente se estará ofertando en la UCLA y que servirá de piloto para su propuesta nacional; este nuevo programa contará con el soporte de la plataforma Moodle, instalada en la UCLA, para el seguimiento a distancia de los futuros participantes de ese futuro programa; también se proyectó un interesante documental que muestra la importancia de los fractales y sus diversos usos en la sociedad contemporánea."
La Escuela Venezolana para la Enseñanza de la Matemática y el Taller Centro Occidental "Matemática para la Educación Media" forman parte del diálogo necesario para abordar de manera madura y racional la dificultades que tenemos como país. Diálogo es lo que necesitamos; en confrontación ya hemos vivido durante suficiente tiempo y no parece que nos haya servido de mucho. Ninguna salida a la crisis será impuesta, las únicas posibles serán las propuestas. De modo que hay que oír a quien las haga.